Una vez ganado el Scudetto tras empatar contra el Udinese, Luciano Spalletti decidió apostar claramente por los jugadores que han sido menos importantes a lo largo del curso.
Si frente a la Fiorentina jugaron cinco jugadores poco habituales, ante el Monza repitió número y futbolistas como Pierluigi Gollini, Bartosz Bereszynski, Juan Jesus, Elif Elmas o Alessio Zerbin aparecieron en su once inicial.
Enfrente, el Monza, cómodamente instalado en la zona media de la clasificación y sin nada en juego más que culminar la temporada en el ‘top ten’ de la Serie A, no tenía nada que perder y, sin ninguna presión, saltó al césped de estadio Brianteo con ganas de agradar.
Eso sí, antes hizo el pasillo correspondiente al Nápoles, el segundo que recibe tras el del Fiorentina la pasada semana.
Pero el aplauso de los jugadores del Monza se acabó en el minuto que duró la salida al terreno de juego de los hombres de Spalletti, que, después, con el pitido inicial, titubearon para acabar la primera parte por detrás en el marcador.
Al final, el Nápoles cedió y dos jornadas después de volver a ganar la Liga italiana tras 33 años de sequía, hincó la rodilla para mostrar que el campeón también es humano y que puede perder partidos. Hasta el choque ante el Monza, sólo fue derrotado en tres ocasiones por el Milan, el Lazio y el Inter.



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