Ever Gustavo Pintos, 33 años, es un sargento primero con destino en la mencionada repartición, en la filial cordillerana. Desempeñaba tareas en el local de Dimabel, conocido como la fábrica de municiones.

La información recabada por la Policía, consigna en una de las fojas, que Pintos habría participado, semanas atrás, del asalto a un ciudadano que iba en su vehículo, cuando fue interceptado por una gavilla. El botín fue una millonaria suma y los marginales accionaron con armas de fuego. Sin embargo, presuntamente el militar olvidó en el sitio un revólver y dejó sus huellas dactilares en el vehículo en el que iba la víctima.

A partir de esos primeros elementos, sumados a otros que fueron surgiendo en el transcurso de la pesquisa, los investigadores llegaron a sindicar al militar no solo como parte del esquema de asaltantes, sino como una de las cabezas de los criminales.

Indicaron además, que en los registros de asaltos y robos que se tienen en Cordillera y alrededores, Pintos y la pandilla a la que pertenecería, serían los autores de varios episodios delincuenciales.

Este nuevo caso de ilícito cometido por uniformados, ocurre en momentos en que se dio a conocer una lista de 55 policías 46 militares implicados en tráfico de armas, que iban a parar a grupos criminales del Brasil.