A menos de un mes de los comicios, el líder del Partido de los Trabajadores se desplazó hasta Sao Gonçalo, una deprimida comunidad localizada en la zona metropolitana de Río con gran número de iglesias pentecostales y que, en las elecciones de 2018, apoyó en masa a Bolsonaro, con un 67,35 % de los votos.