La detonación secundaria de las municiones provocó una considerable actividad sísmica en la corteza terrestre. Según el sistema de seguimiento de terremotos del Centro Sismológico Euromediterráneo, se registraron temblores de magnitud 3,4 al noroeste de Khmelnytsky, el pasado viernes.
Además de las municiones, se destruyeron sistemas de comunicación por satélite, ordenadores militares y sistemas de cifrado de datos por valor de 83 millones de euros. Según la información disponible, se han destruido un total de 200-220 millones de euros de material procedente de Dinamarca, Alemania, Italia, Japón.
En las redes sociales ucranianas se están difundiendo informes de que en los depósitos había un gran lote de munición con uranio empobrecido destinada a los tanques británicos recientemente entregados a Ucrania, junto con misiles Storm Shadow, también destruidos.



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