Sin embargo, por los datos recabados hasta ahora, la hipótesis es que la mujer habría tenido un embarazo sicológico, convenció a su pareja de ello y tenía la obsesión de tener una hija.

La misma tuvo tres hijos antes y soñaba con una nena, por lo que se cree que eso la motivó a robar a la bebita de otra familia del Hospital San Pablo. Concretamente habría fingido el embarazo y siempre iba sola a sus supuestos controles prenatales, ya que nunca su pareja la acompañó.

El fiscal también afirmó que pudo acceder a datos de fuentes humanas que confirmaron que la mujer pasaba por estados depresivos.